Durante el doctorado sientes que no estás aprendiendo nada.
Recuerdas cuando eras pequeño y todos los días llegabas a casa, orgulloso, porque tu profesor te había enseñado algo que no conocías. Y alardeabas tus recientemente adquiridos conocimientos ante cualquiera que se pusiera frente a ti.
"¿Sabes que los gorriones macho son los que tienen la mancha negra en el torso?", decías, triunfante.
Después creces, y una vez que creces dejas de alardear. Al fin y al cabo, no le vas a explicar a todo el mundo en qué consiste el principio de Arquímedes. En un niño resulta mono, en un adolescente resulta enervante.
Así que llegas a la universidad. Y cada día aprendes algo nuevo. Hoy, derivadas parciales. Mañana, integrales múltiples. Al día siguiente, ecuaciones diferenciales. Luego, cuántica, la ecuación de Schrödinger y el modelo rotor-vibrador.
Pero...empiezas el doctorado. Pasa un año y sientes que no has aprendido nada. Hasta que llegas a un centro de investigación y un chico que está empezando su doctorado empieza a preguntarte: métodos de procesado, formas de medir, criostatos, características, consejos, análisis de datos.
Parece ser que llega un momento en que aprendes sin darte cuenta, y eres capaz de hacer que otro aprenda sin saberlo.
Recuerdas cuando eras pequeño y todos los días llegabas a casa, orgulloso, porque tu profesor te había enseñado algo que no conocías. Y alardeabas tus recientemente adquiridos conocimientos ante cualquiera que se pusiera frente a ti.
"¿Sabes que los gorriones macho son los que tienen la mancha negra en el torso?", decías, triunfante.
Después creces, y una vez que creces dejas de alardear. Al fin y al cabo, no le vas a explicar a todo el mundo en qué consiste el principio de Arquímedes. En un niño resulta mono, en un adolescente resulta enervante.
Así que llegas a la universidad. Y cada día aprendes algo nuevo. Hoy, derivadas parciales. Mañana, integrales múltiples. Al día siguiente, ecuaciones diferenciales. Luego, cuántica, la ecuación de Schrödinger y el modelo rotor-vibrador.
Pero...empiezas el doctorado. Pasa un año y sientes que no has aprendido nada. Hasta que llegas a un centro de investigación y un chico que está empezando su doctorado empieza a preguntarte: métodos de procesado, formas de medir, criostatos, características, consejos, análisis de datos.
Parece ser que llega un momento en que aprendes sin darte cuenta, y eres capaz de hacer que otro aprenda sin saberlo.

Umm... muy interesante, se cumple la formula, los humanos reparamos sólo en los que nos incomoda (menos tú) Disfrutar aprendiendo, el sueño de todo estudiante!! :P
ResponderSuprimirQuieres decir que la cuestión es ¿nos acostumbramos a aprender o aprendemos acostumbrándonos? o ¿ambas cosas? Por cierto, la lectura de esta especie de autobiografía estudiantil me recordó una frase de Gadammer que decía "Cuando supe más, aprendí a callar"
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