miércoles, 16 de marzo de 2011

Sobre el aprendizaje

Durante el doctorado sientes que no estás aprendiendo nada.
Recuerdas cuando eras pequeño y todos los días llegabas a casa, orgulloso, porque tu profesor te había enseñado algo que no conocías. Y alardeabas tus recientemente adquiridos conocimientos ante cualquiera que se pusiera frente a ti.
"¿Sabes que los gorriones macho son los que tienen la mancha negra en el torso?", decías, triunfante.

Después creces, y una vez que creces dejas de alardear. Al fin y al cabo, no le vas a explicar a todo el mundo en qué consiste el principio de Arquímedes. En un niño resulta mono, en un adolescente resulta enervante.

Así que llegas a la universidad. Y cada día aprendes algo nuevo. Hoy, derivadas parciales. Mañana, integrales múltiples. Al día siguiente, ecuaciones diferenciales. Luego, cuántica, la ecuación de Schrödinger y el modelo rotor-vibrador.

Pero...empiezas el doctorado. Pasa un año y sientes que no has aprendido nada. Hasta que llegas a un centro de investigación y un chico que está empezando su doctorado empieza a preguntarte: métodos de procesado, formas de medir, criostatos, características, consejos, análisis de datos.

Parece ser que llega un momento en que aprendes sin darte cuenta, y eres capaz de hacer que otro aprenda sin saberlo.

2 opiniones, ¿la tuya?:

  1. Umm... muy interesante, se cumple la formula, los humanos reparamos sólo en los que nos incomoda (menos tú) Disfrutar aprendiendo, el sueño de todo estudiante!! :P

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  2. Quieres decir que la cuestión es ¿nos acostumbramos a aprender o aprendemos acostumbrándonos? o ¿ambas cosas? Por cierto, la lectura de esta especie de autobiografía estudiantil me recordó una frase de Gadammer que decía "Cuando supe más, aprendí a callar"

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Y tú, ¿qué me cuentas?